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«Trabajarán ustedes durante seis días, pero el séptimo día es de reposo, es un día de fiesta solemne en mi honor, en el que no harán ningún trabajo. Dondequiera que ustedes vivan, será sábado consagrado al Señor». (Levítico 23:3)


El Sabbat fue un regalo de Dios para su pueblo después de que lo liberó de la esclavitud en Egipto. Allí, ellos trabajaban sin descanso. Pensemos en cómo se sintieron cuando oyeron: «Un día a la semana no trabajarán; será para descansar».


Dios estableció el concepto del Sabbat y le dijo a su pueblo que siguiera su ejemplo. Él lo estableció desde el principio, cuando creó el mundo en seis días y el séptimo día descansó. Además estableció los ritmos de descanso en la naturaleza, como la noche y las cuatro estaciones. Él quiere que dediquemos un día al descanso, y lo incluyó como uno de los Diez Mandamientos.


Hace poco hablé con mi amiga Elizabeth que es una fiel servidora del Señor. Me contó que hace un año había estado extremadamente cansada, al borde del agotamiento. Pronto se dio cuenta de que como familia no habían obedecido el mandamiento de dedicar un día al descanso. Decidió que haría un estudio de los pasajes de la Biblia que hablan del Sabbat. Como resultado, ella y su esposo decidieron que organizarían su rutina para cada semana dedicar un día al descanso.


Puesto que el domingo es un día de trabajo, escogieron otro día de la semana para su Sabbat. Elizabeth dice que es un día de expresar agradecimiento y considerar la obra de Dios durante la semana anterior. También es un día dedicado a la Palabra, a dejar el trabajo, y a disfrutar el tiempo juntos. Un año después, ella se sorprende de notar la diferencia en su nivel de energía y productividad. Dios hará mucho más en nosotros en seis días, si somos obedientes y descansamos un día de la semana.

Esta historia me inspira y me desafía. Yo no soy muy cuidadosa de observar el día de reposo. Te propongo que nos unamos a honrar a Dios con el Sabbat.


Experimenta el descanso

Busca la palabra Sabbat en una concordancia o alguna aplicación de la Biblia. Al leer los pasajes que describen el Sabbat, medita en la voluntad de Dios de que su pueblo experimente el descanso de sus obras. ¿Qué pasos puedes dar para ordenar tu horario y dedicar un día al descanso?




*Adaptado de la devocional Selah: Encuentra el Descanso para tu Alma escrita por Kerry Clarensau

 
 
 

«Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana». (Mateo 11:29-30 NTV)


Dios no está distante ni es indiferente. En realidad, su Espíritu Santo mora en nosotros los creyentes. Cuando recién iniciaba mi vida adulta, enfrenté el desafío de «practicar la presencia de Dios» - de vivir cada día apercibida de que su presencia estaba conmigo en todo momento.

Lee el versículo una vez más: «Déjenme enseñarles», «encontrarán descanso para el alma», y «la carga que les doy es liviana». Jesús quiere que sepamos que su constante presencia afecta la manera en que respondemos a los desafíos de la vida.

Me maravilla que Jesús quiera mi compañía. ¡Qué regalo tan maravilloso es su presencia! Con el tiempo, he descubierto cuánto necesito esos momentos de quietud en su presencia. Cuando descuido mi tiempo con Él, mi alma comienza a sentir ese desasosiego. Aún en esos días llenos de buenas cosas, puedo estar apercibida de su presencia cuando dedico ese tiempo especial al Señor.

Después de un momento de quietud con Dios, puedo moverme en mi rutina diaria con mi corazón y mi mente enfocados en Él. Puedo reconocer cuando me dirige con un ritmo saludable, y me da la restauración que necesito. Puedo reconocer los pastos verdes y las aguas de reposo que me provee para que refresque mi alma (Salmo 23).

Le pido a Dios que hoy podamos encontrar la frescura para el alma que tanto necesitamos. Que como el salmista podamos decir: «Sé que el Señor siempre está conmigo, no seré sacudido, porque Él está aquí a mi lado» (Salmo 16:8, NTV).

Experimento el descanso

Lee el Salmo 16. Medita cómo puedes crecer en estas dos disciplinas espirituales: (1) pasar un tiempo a solas en la presencia de Dios y (2) estar apercibida de su presencia durante el día. Te aconsejo que memorices el Salmo 16:8.

*Adaptado de la devocional Selah: Encuentra el Descanso para tu Alma escrita por Kerry Clarensau

 
 
 

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